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::Asociación Sueca::

Historia

Asociando Suecos
A comienzos de octubre de 1898 el odontólogo sueco Nils Odahl estaba irritado con algunos compatriotas que, según él, habían adquirido ciertas ”tendencias pseudocosmopolitas”. Estos suecos habían adoptado una actitud indiferente con relación a sus orígenes y la conservación de su idioma. Odahl se preguntaba si esas tendencias no se debían a la inexistencia de una asociación sueca en Buenos Aires. Decidió enviar una convocatoria a sus paisanos para reunirse el 29 de octubre en la Cervecería Roca y analizar su idea conjuntamente.

Treinta y seis suecos aceptaron la convocatoria: los había de diferentes edades y profesiones: algunos eran recién llegados y otros llevaban años viviendo en la Argentina. El domingo 29 de octubre de 1898 decidieron en forma unánime fundar una asociación sueca. Todos los presentes se anotaron como miembros constitutivos de la entidad.

Según el farmacéutico y masajista August Dahlberg, ”la adhesión fue mayor que la esperada; fue tanta, que a las 12 de la noche las existencias de whisky de las alacenas de Essén se habían agotado...”. A pesar de ello, los fundadores llegaron a la ”sobria” conclusión que la asociación necesitaba tener un estatuto, el mismo sería exhibido en tres lugares diferentes de reunión durante los catorce días previos al próximo encuentro. El segundo encuentro fue anunciado en el periódico inglés The Standard y el alemán Deutsche La Plata Zeitung. También enviaron 110 invitaciones personales.

Primera reunión de la Asociación SuecaSegún los estatutos aprobados por los 48 miembros, el objeto de la asociación era ”propiciar la unión entre los suecos residentes en la Argentina”. Para lograr este propósito se organizarían reuniones y tertulias, en las cuales se ejecutaría música y se cantaría, se organizarían charlas serias o humorísticas y se mantendrían debates.

El primer presidente electo fue el odontólogo Odahl, a quien se lo recuerda como un hombre tranquilo y serio, quien participó de la vida institucional durante tres años, pero luego dejó de frecuentar este círculo de amigos y compañeros.
La Casa de Suecia
En el centro de Buenos Aires se encuentra la Casa de Suecia, un edificio de siete pisos que constituye el alma mater de la idiosincracia sueca en la Argentina, a solo dos cuadras del célebre café Tortoni, entre la Casa Rosada y el Congreso.

Ya en 1920 existía un fondo de contribución para la compra de la "casa propia", que pretendía terminar así con la vida nómade que la asociación se había visto obligada a padecer.

Pero los planes de edificación tomaron forma a mediados de la década de 1950.

Fue un visionario grupo de miembros del club quien tuvo y llevó a la práctica la idea de levantar una Casa de Suecia.

Crearon una comisión para la planificación de la tarea y la piedra fundamental fue colocada en un acto solemne el 6 de junio de 1957, Día de la Bandera de Suecia.

Poco antes de la ceremonia de inauguración, la embajada propuso que el edificio fuera bautizado con el nombre de "Casa de Suecia", al igual que sus "hermanas" en otras capitales del mundo.

Durante la primera etapa de la construcción, el ingeniero se encontró con algunas dificultades: descubrió que el terreno era poroso y estaba atravesado por hendiduras y filtraciones. En consecuencia, antes de poder edificar, debía drenarse el predio. Los miembros del Consejo Directivo del club también estaban en problemas, pero de carácter económico.

Si bien el "Fondo para la Construcción de la Sede" había recibido un importante subsidio del Colegio Real de Comercio de Suecia, en julio de 1957 el Consejo Directivo del club solicitó la posibilidad de aumentar esa ayuda.

Simultáneamente se inició una campaña para recolectar dinero entre los miembros del club y las empresas suecas, también viajaron a Suecia para recaudar fondos en las casas matrices de diversas firmas y en los bancos.

Construcción de la Casa de Suecia Construcción de la Casa de Suecia

La historia tuvo un final feliz. Los suecos pudieron mostrar con orgullo la obra terminada el Día Nacional de Suecia, en 1961. El acontecimiento mereció una cena de gala.

La Asociación Sueca había conseguido su Casa Propia. Se había cumplido un deseo añorado desde hacía sesenta años, cuando el club quedó en la calle, obligado a vender sus bienes en remate...

Fuente: Anna Dahlstein, Blågult i Argentina / Azul y Oro en la Argentina.
Buenos Aires: Asociación Sueca, 1998.

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